LABIOS
Cuando nos referimos al tratamiento de labios con ácido hialurónico, debemos diferenciar los distintos perfiles de pacientes que se pueden beneficiar de este tratamiento. Como siempre decimos, cada labio es único y, por lo tanto, cada tratamiento será personalizado.
Hablamos de hidratación labial cuando se pretende aportar jugosidad a los labios, a la vez que se aporta un volumen muy sutil que no altera su forma original. En este caso se utilizará un ácido hialurónico menos reticulado, cuya principal función es la de retener moléculas de agua dentro del tejido labial.
Por otro lado, si se desea aumentar el volumen labial de una forma más pronunciada, respetando siempre la naturalidad de la estructura labial, se utiliza un ácido hialurónico con un mayor grado de reticulación, el cual es un poco más denso y permite ese aumento de volumen y proyección un poco más marcadas.
Nos referimos a armonización labial cuando estamos ante un labio que, o bien presenta asimetrías por sus características anatómicas, o ha sufrido una pérdida de estructura como consecuencia del envejecimiento. En este caso, tras la valoración se elige el ácido hialurónico más adecuado o la combinación de varios para el tratamiento, mediante el cual se consigue embellecer y devolver vitalidad a los labios manteniendo siempre sus características naturales.

Los labios son una parte fundamental en la armonía facial y en la expresión de una persona, por lo tanto, sea cual sea el objetivo del tratamiento, siempre nos centraremos en que el resultado esté en consonancia y proporción con el resto de la cara, así como en valorar el labio en movimiento para conseguir embellecer la sonrisa y mantener la naturalidad en la expresión facial.