Armonización Facial
La armonización facial consiste en tener un enfoque holístico de la persona, su anatomía, sus rasgos y expresiones y su proceso de envejecimiento. Consiste en analizar las estructuras anatómicas faciales y entender cómo se van modificando con los años, para poder así identificar la causa de los signos de envejecimiento y prevenirlos o tratarlos desde su origen, respetando en todo momento la anatomía facial para preservar la naturalidad del rostro.
Además, la armonización facial implica valorar los rasgos y facciones del paciente, no sólo de manera estática sino también dinámica, para poder corregir posibles asimetrías o proporcionar unos rasgos más equilibrados. Debemos tener una visión artística y global de la persona, cada caso es único y cada tratamiento, personalizado.

El objetivo de la armonización facial es utilizar el ácido hialurónico para reponer los volúmenes faciales perdidos, devolviendo así la estructura anatómica original de la cara y mejorando los signos del paso del tiempo. Es decir, no nos centramos en “tapar” la consecuencia o el signo visible, sino que se busca orientar el tratamiento a su origen estructural y anatómico.
Además ahora el principal enfoque de la medicina estética es el de la prevención, por lo que resulta primordial detectar de forma precoz los cambios en la anatomía facial y tratarlos antes de que signos del paso del tiempo se hagan cada vez más evidentes.
Por tanto, mediante la armonización facial se busca embellecer y mejorar la apariencia del rostro de manera natural, sin transformar, conseguir un aspecto equilibrado y descansado respetando en todo momento los rasgos característicos de cada persona.
Reposicionamiento de tercio medio y soporte del pómulo
Corrección de las ojeras hundidas
Marcación del arco mandibular
Reposicionamiento de volumen en el mentón y corrección de surco labiomental y líneas de marioneta
Es muy importante tener en cuenta que la armonización facial es un tratamiento totalmente personalizado, que va a depender tanto de las características anatómicas de cada rostro, como del proceso de envejecimiento y la edad de la persona. Por este motivo resulta imprescindible realizar una valoración previa para poder establecer un diagnóstico y plantear el mejor plan de tratamiento individualizado.